Un mensaje para la vida extraterrestre que ahora se puede escuchar

C贸mo un grupo de cient铆ficos tuvo la idea de enviar mensajes al espacio para que estos puedan ser vistos y escuchados por posibles extraterrestres.

por Diario Vivo NB
07 noviembre de 2017

Si elegir los diez discos que llevarse a una isla desierta ya es una misi贸n dif铆cil, no digamos lo que implica seleccionar una muestra de nuestro planeta sonoro para o铆dos alien铆genas. Tal fue el desaf铆o que Carl Sagan y su equipo se fijaron a mediados de los 70. La NASA hab铆a aceptado su propuesta de colocar dicha selecci贸n a bordo de las sondas espaciales Voyager,聽cuyo despegue estaba previsto para septiembre de 1977.

Como no dispon铆a de traductor universal, Sagan parti贸 鈥渄el 煤nico lenguaje que compartimos con los destinatarios, la ciencia鈥, y compuso un mensaje con dibujos de un hombre y una mujer desnudos, esquemas del sistema solar y de la trayectoria de la Pioneer;聽y聽un mapa de 14 p煤lsares con la posici贸n de la Tierra en la V铆a L谩ctea, acompa帽ado de un diagrama de la mol茅cula de hidr贸geno con la clave del c贸digo binario necesario para descifrarlo.

La misiva dio mucho que hablar. Hubo quien acus贸 a los autores de mojigatos por suprimir los genitales externos de la mujer; otros les tacharon de etnoc茅ntricos por dibujar individuos cauc谩sicos; y alguno se alarm贸 de que revelaran nuestras coordenadas a alien铆genas hostiles, un temor compartido por Stephen Hawking. Tambi茅n se cuestion贸 que sus destinatarios posean 贸rganos visuales en la misma frecuencia de onda que los nuestros.

Sagan reconoci贸 que el valor del mensaje no pasaba tanto por lo que pudieran entender sus receptores, sino porque 鈥渘os estimula a considerarnos a nosotros mismos desde una perspectiva c贸smica鈥, escribi贸.

En cualquier caso, corrieron r铆os de tinta gracias al esc谩ndalo causado por los peri贸dicos que censuraron los pezones de la mujer y los genitales del var贸n. A la vista de la repercusi贸n, la agencia espacial se mostr贸 encantada de repetir la jugada con las Voyager.

驴Qu茅 poner en la nueva botella que se arrojar铆a al oc茅ano c贸smico? Dado que el mensaje anterior hab铆a sido visual, esta vez podr铆a incorporar componentes sonoros.

Dicho y hecho. Sagan reclut贸 a varios compatriotas: el astr贸nomo Frank Drake, los periodistas cient铆ficos Ann Druyan y Timothy Ferris, el music贸logo Alan Lomax, el ilustrador Jon Lomberg y la artista Linda Salzman, casada con Sagan. Quisieron incluir a John Lennon, pero 茅l se limit贸 a recomendar a su ingeniero de sonido, Jimmy Lovine.

De soporte escogieron un par de discos fonogr谩ficos de cobre en los que grabar铆an en formato anal贸gico sonidos naturales, piezas musicales y saludos en 55 idiomas. Y de remate, sendos votos de paz y amistad del presidente de EE UU James Carter y el secretario general de las Naciones Unidas, Kurt Waldheim, en sinton铆a con el esp铆ritu de la Federaci贸n Unida de Planetas de聽Star Trek.

Las聽115 im谩genes elegidas聽comprenden fotograf铆as y esquemas cient铆ficos, de naturaleza y de la especie humana. Esta vez la NASA sustituy贸 el desnudo frontal de la pareja por siluetas.

En cuanto a los sonidos, se compendiaron erupciones volc谩nicas, oleajes, cantos de p谩jaros y ballenas; ruidos artificiales como la sirena de un barco o el despegue de un cohete; y sonidos humanos como risas, llantos y latidos.

Y, por supuesto, m煤sica. 鈥淪agan pens贸 que su codificaci贸n encierra una gran belleza que la sit煤a entre las mejores creaciones humanas鈥, explica a Sinc Miguel Hess, investigador del Centro de Astrobiolog铆a.

En estos 鈥40 Principales para alien铆genas鈥 figuran Johnny B. Goode de Chuck Berry, flautistas de la Melanesia, el aria de la Reina de la Noche de Mozart, un canto inici谩tico pigmeo, un concierto de Bach, un raga de la India, un blues de Louis Armstrong, un son jarocho mejicano… Here comes the Sun de los Beatles no entr贸 porque la discogr谩fica se opuso; ni ninguna tonada ib茅rica.

En la superficie de los discos se repitieron el diagrama de la mol茅cula de hidr贸geno y el mapa de p煤lsares de la Pioneer. Ba帽ados en oro y enfundados en aluminio, los soportes construidos para durar mil millones de a帽os fueron introducidos en las sondas y expedidos al infinito. Esta vez no hubo esc谩ndalos.

En los a帽os 70, parec铆a normal dar por sentado que en los astros abundan civilizaciones avanzadas capaces de entender nuestros saludos. A esa certeza se hab铆a llegado como resultado de especulaciones nacidas en la Antig眉edad y afianzadas en la Edad Moderna al calor del progreso de la astronom铆a.

Durante un par de siglos, las expectativas se cifraban en la Luna, pero, a medida que los telescopios confirmaban que nuestro sat茅lite es un erial deshabitado, se desplazaron a Marte y Venus; y a finales de los a帽os 60, cuando las sondas Marinerdesmontaron el espejismo de los canales marcianos, se proyectaron fuera del sistema solar.

En ese punto cr铆tico salt贸 al ruedo Drake, el compinche de Sagan. Su c谩lculo del n煤mero de civilizaciones en la V铆a L谩ctea capaces de realizar emisiones de radio detectables dio pie al optimismo. Su聽ecuaci贸n聽recibi贸 cr铆ticas, pero aport贸 el empaque cient铆fico necesario para justificar proyectos de investigaci贸n y los saludos de la NASA a ET.

A esas lucubraciones se opuso la聽hip贸tesis de la Tierra Rara聽del ge贸logo Peter Ward. Sostiene que la vida es el producto final de procesos complej铆simos y aleatorios, por lo que las posibilidades de que haya surgido tambi茅n fuera de nuestro planeta son 铆nfimas. En pocas palabras: estamos m谩s que solos.

Pese a todo, Hess mantiene esperanzas: 鈥淟a posibilidad de que el Disco Dorado se tope con seres inteligentes es remota, pero no nula. El peque帽o resquicio justifica el intento鈥.

(Agencia SINC)


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